Aburridos

Pensar en la fórmula, la fórmula que nos saque de allí. Una esquina, un borde, una aproximación, un hueco que nos traga deprisa. Pero no tanto. Si fuera más rápido, no punzaría así de fuerte. Pero ese espacio que yo digo, ese espacio que yo recuerdo, ese espacio en que he estado, y del que creo no haber salido aún, es amargo. Y es lento, y es pesado. No se puede sostener con la lectura de mis clases, no se resuelve con la risa de mi roommate, no se diluye con el beso de mi amante. Es hundirse en el mueble y pensar, y repensar para volver a armar el rompecabezas, el nido de mi existencia y preguntarme ad infinitum, ¿qué me pasa? Y me apeno, y me confundo, y doy por sentado un ritmo que me precede y que se resiste tanto a la mirada retrospectiva como a la mirada visionaria. Y se me acaba lo que ya fue. Ayer. Y se me gasta lo que es. Hoy. Y se me escapa lo que será. ¿Mañana?

A veces me pasa. A veces confundo el aburrimiento con la tristeza, con las ganas de acabarme, con la soledad, con la angustia del presente. Esa que no cede, esa que no se bebe, esa que no se extingue aunque pongas tu cuerpo al servicio de todo y de todos. Sí. A veces confundo el aburrimiento con el agotamiento de mi vida, con la falta de creatividad, con el calor y con el frío. Y entonces me acuerdo, y entonces pienso en ese manto agónico que nos acapara y nos abraza con un ahínco que se parece al amor, pero que arrastra todo el odio de nuestros días. Tanto que leer, tanto que ver, tanto que recorrer, tanto que escribir, tanto que destruir. Pero nada pasa. Seguimos mirando la pared, contando los lunares de nuestro cuerpo, sumando amores y restando amigos, buscando en el espejo, expurgándonos la memoria. Y todo por ese monstruo que se acerca y nos chupa la euforia. Este maldito aburrimiento…

10 pensamientos sobre “Aburridos”

  1. qué horrible!sentía que el aire era más espeso y que tu escribías en cámara lenta. Es sin duda el peor senimiento, más allá de la muerte, la traición, la pérdida y el odio, porque es la raíz de todos ellos. Pero, tú que sabes, ¿qué se puede hacer contra el aburrimiento?

  2. en este blog los exiliados son filósofos, menos mara, que es malabarista, y a todos les hace falta una buena ratonera de cantazo en la Loiza o la Ponce de León, con gundalejos kitsch, de esas que todavía están decoradas con las lágrimas del árbol de navidá de diciembre de 1992. y muchos peluches con ojos de plástico. muchos peluches. Margarita, olé.

  3. Gracias por tu respuesta manuel. Loíza debe estar la clave contra el aburrimiento pero (prepárate que ahor va un comentario cínico), ¿y acá en el primer mundo, dónde está?
    abrazo

  4. Le voy a decir a mi mamá que me mande de esos peluches. Y creo que las lágrimas de árbol de navidad encajan bien con mi decorado. Gracias por el consejo Manuel.

  5. (Como yo no soy ni filósofo ni poeta)…

    ¡Qué envidia me provoca el sujeto de este texto, los sujetos, los aburridos!

  6. ratonera de cantazo disponible en mi blog. literatura postcrack. guareber. “jamás leída”. somos obtusos porque nos da la gana. no te aburras marga, lee blogs y luego cuando tengas los sintomas de carpal syndrom te pones hielo en la muñeca. un abrazo,

  7. Tuve un recuerdo de una experiencia similar, puede que haya sido aburrimiento mezclada con depresión. Sentí la pesadez en mi respirar.
    Tremenda descripción. La primera vez que acceso a este blog. Muy bueno!

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