(           ):

no era mi intención posarte ese cadáver en los ojos

más bien, pretendía que su magnificación de lupa

sirviera como punto de partida

para un disertación premeditada

de mis órganos vitales

Perdona el atrevimiento

aconteció que me escondí

detrás de la palabra antropofagia

y me tragué tus mejillas

para extraviarlas en la tinta

Ahora solo me quedan en círculos

las curvas de la letra O

que me recuerdan a tu cintura

cuando desenlazas

caminares elípticos en público

Ciertamente, aprendí a contradecirme cuando digo que

nunca quise decirte nada de esto

Perdóname, pero creo que tu piel

ya es mi testigo;

que te has convertido en mi coraza más explícita,

que no te me condensas en jadeos,

que casi te acumulo entre rendijas…

Pero aprendí que aprehenderte no es cuestión de acumulo

Aprendí en realidad

que en contenidas abundancias

y en resumidas cuentas

te me acercas

y me cercas

(aunque sea a media luz y con tachones)

Por eso esta obsesión de tintarte…

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