¡Cursi tu madre!

¡Macarena que te pierdes! ¡Macarena, no! ¡Tan lejos no! Ven, quédate acá, quieta. No vueles. No mires por la ventana. No preguntes las respuestas… Si supieras niña que de mi necesitarás toda la vida. ¡Óyeme! Sin esta que te habla te joderías. ¡Mírame! Sin esta que te cuida tu te mueres, tu te pudres y ¿Quién te entierra? ¿Quién te pone flores? ¿Quién te trenza las hebras negras de la cabeza?… Mugrosa, a mí me debes tu la vida, a mí. Cabroncita, Tanto que te quiero, que lo que hago por ti lo hago sin esperar nada a cambio, sin esperar que me quieras. Coño, sin esperar que me quieras no, sin esperar que me ames, que me adores, que me idolatres, por haberte bañado y alimentado, por haberte limpiado el culo… ¡No! ¡Macarena no camines! No ves que aquí estoy yo. Espérate. Pon tus brazos en mis hombros, yo te cargo. ¿A dónde? No, para allá no. ¿A dónde? No. Para allá tampoco. Llora. Duérmete. Asústate. No corras. Quédate aquí bien cerquita mío. No hables con nadie. No te montes en ningún carro con extraños. Cómete los vegetales, vamos, abre la boca. No te chupes el dedo. Llámame todo los días. ¡Respétame! Nunca me dejes. Nunca me olvides. Te amo.

Alameda

algo entre las orquídeas
no sé todavía qué
el viento estruja la veleta de colores
hay una niña que no conozco
regalos de color verde
me sorprenden los pétalos violetas de plantas nombradas en latín
ellas van abriéndose frente a mis ojos, pluscuamperfectas
sin una hoja seca que arrancar

no hay futuro denso o rojo
cierto
lo que tenemos hasta hoy es un río papagayo colmado de in-cer-ti-dum-bres
para mientras la luna es de queso
de tío Coyote
tenemos miedo de los reflectores
toda la luz alunada nos penetra
de noche

mañana,
comeremos dulces sin nombre
y me sentaré en tus piernas sobre una banca de la Alameda
a media vereda
y después de recibir volantes de distintas asociaciones de auto ayuda
como no nos importará lo que digan
nos diremos bajito:
“Esta es la ciudad más linda del mundo”

(sin título)

I

Poesía… eres tú.
G.A. Bécquer

En el cauce de tus rizos
se cuecen poemas
como granos de lluvia en un vitral,
desnudan los suaves pliegues de luz
que nacen de mis pupilas
cuando encuentran en tu silueta
los destellos del crisol
que cuaja tu poesía entre mis manos
y el trino del poema
que descansa sobre tu piel
mientras todos los versos
que pueblan tu geografía
se abalanzan sobre mis dedos.

3

En el reverso de tus labios.
Vestidos de nacar
se esconden los versos
que aún no conozco
me aguardan;
desovando flores carmesí.

XIV

Las palabras que nacen de tus labios
son como la poesía de Neruda,
las azaleas que nacen de tus ojos
poseen el aroma que me embriaga
hasta convertir mis sílabas mustias
en pequeños manantiales de vino
que manan sobre la hoja donde intento
de un trazo certero dibujar tu arco,
adjetivizar tus pezones anchos,
delinear los límites de tu vientre,
ser enólogo de todos tus ríos
y hallar el códice de tus enigmas
en la maravilla que es tu sonrisa.
Desvelándome en tu jardín de azaleas.

Busco
Busco en el silencio
de la noche
un verbo transitivo
que encauce mi soledad
hacia los mares de canela
que insinúa tu mirada.

Puré de Constelaciones

Aclaraciones previas
No dedico la presente a las mentes retorcidas que conciben las raíces como cuerpos desnudos y que cubren la muerte y la desdicha con un escaso pétalo
Nada que ver con concepciones materialistas es esta noche y su influjo
El miedo es un sentimiento insano, eternamente omnipresente, como expresión del arraigo innato a la vida

****

Componente de metáforas, ingrediente de predicciones, ensalzado en infinitos cánticos ¿Qué más decirte? Estela, cuento, gota, palabra, pájaro, cielo, ensoñación
Emerges desde la tibia somnolencia con ánimos de viento y totalidad
Hijo de una escultura, te concibes lentamente

1. Remordimiento. Acerca de tus heridas. Quisiera cerrarlas con hilo, asegurándome que tus entrañas no vuelvan a desbocarse y que encuentren nuevamente una imagen bella. No es que la belleza se deslice por la piel (Aperitivo en Venus)

2. El tiempo. Llave perecedera de regocijos, me ha indicado que tu esencia no se diluye fácilmente y que la impresión que causas es indeleble, como recuerdo inmerso en colores, plasmado en intervalos o en papiros Irrebatible Como un amuleto (Nada parecido a una estrella fugaz)

3. Ilimitable Es que a pesar de recorrer mediante la luz, tus ojos de miel oscura, aún no he podido inmiscuirme en los recónditos vericuetos de tu existencia, trato de merodear en tu alma y comprender tus únicas verdades Irredimible El cariño es inmenso (Paseo nocturno por la Osa Mayor)

4. Esta noche que algunos contemplan como otras completamente iguales, te escribo en contraste a los que no aman, de los que no piden, ni tienen una llama constante, un escalofrío como vos (Despegue hacia la Vía Láctea)

5. Imposible
No podría escribir en el agua
perpetrar asaltos
concretar soluciones
dejar de hablar
y respirar sólo de vez en cuando
nacer dos veces
volar con alas ajenas
reflejar farsas
carcomer espíritus
tener sueños sin premisas
pensar en prosa
dejar de entonar melodías
bailar a un solo compás
limitarme a vivir y pasearme en un lugar sin ideales
decir siempre verdades exactas
o mentiras completas
encontrar la piedra filosofal
matar todas las irracionalidades humanas
dejar de evocar los pasados y los futuros
vivir sin preceptos sin ilusiones

No podría calmar mis ímpetus espontáneamente ilusos
acallar el vaivén de esta embarcación
Aquí y ahora no podría
como tampoco podría
dejarte de querer
(Intento vano de explorar un hoyo negro)

6. Imperturbable. Cuando te veo cabizbajo y pensativo queriendo entender la miseria del género humano, considerando el universo como patria tuya, cual cosmonauta, en su cosmonave, cosmopolita, perdido entre lo cósmico; quisiera entonces arrancar desde su eje tu dolor, empacarlo en lágrimas, arrojarlo al vacío, intentar componer lo imposible: la tangente del egoísmo, la coraza de la incomprensión (Así son los terrícolas) Más sólo puedo abrazarte los estremecimientos, sólo puedo estar contigo, contiguo, ambigua y contradictoria

7. Impotencia: Reconocimiento de la mortalidad (Turbulencias ocasionadas por meteoritos)

8. Reflexión: el hastío que causa contemplar el firmamento todas las noches, provoca la semejanza a las plantas sin fotosíntesis, llega el momento del análisis póstumo, encaminándome así por la senda de lo real, sin cobardías de coyote diminuto (Hay una estrella que siempre está en el norte y que guía a los marineros)

9. Ilusión: En el futuro pretendo viajar intrépidamente por la vida, como una “Ornithoptera priannus poseidón” (especie de mariposa que vuela oriunda de Nueva Guinea) y encontrarme como se descubren las inhibiciones. Me gustaría que me acompañases, como el triángulo escaleno es amigo del triángulo isósceles (Viaje interplanetario, por la galaxia, sin estorbos)

10. Plegaria: Creo en ti, como el escritor cree en sus escritos, cree en mí (aunque creer en mí no es tan fácil) Puré de constelaciones, ante dioses iracundos, por los errores cometidos, la esperanza es justamente lo que se necesita.

“Tuve miedo de las deliberaciones, acciones y repulsiones superficiales del ser humano, tengo miedo y tendré miedo. Pero junto a vos sería difícil tener ese mismo miedo, porque eres algo esencialmente profundo. Exacto y pleno, anocheciendo o amaneciendo.”

Otro poema urgente de domingo

reconciliemos el uso automático de las mayúsculas
con el retozo sin guardas en tu colchón dominical
el frenesí de mi baile con tu adicción al ajedrez
tus ojos de pestañas lisas con mi delineador oscuro
tus labios partidos con mi lipstick
mi desnudez y tus pantalones de pijama
tu trabajo que empieza a las cinco y media de la madrugada
con mis son- las -diez -no- me -quiero- levantar- otro -ratito-más-por favor-ya casi
este día tan soleado y lleno de niños
con la injusticia social del tengo-que escribir
las tostadas de atún con mayonesa
con mi aversión por la popularización de dicho aderezo
los estereotipos quiméricos de la industria y las películas universales
tu dolor de espalda con mis ganas de desparramar-te
esta etapa de mi poesía (que corre auténtico peligro de volverse cursi)
con mis elucubraciones nihilistas de asesinatos pasionales
mi decisión consciente de ausentarme sábado y domingo
con el afán social de bailar en el parque y gritar al megáfono
mis manos que te tiemblan con la urgente necesidad de ser absoluta de mí misma
la dependencia con la risa de los millones de celosos anónimos y desubicados
las ganas de encerrarnos en una cueva y la responsabilidad de luchar por la humanidad
las hamacas con las canchas de voleibol/ el agua fría con la caliente
las palomas grises y asquerosas con los pájaros de mejor estirpe
el sol de la banqueta con la sombra de los árboles/ la batalla de los sexos
el amor y el cinismo

II

¿Reconciliarse con el domingo?
es imposible porque él –esta presencia cada vez más antropomórfica- agudiza la soledad la nostalgia el hambre la pereza la desazón el insomnio la enumeración existencial las pesadillas de cuerpos desbordándose el gato muerto en la banqueta con sus verdes entreabiertos la niña con el paraguas cuando no era la lluvia la deuda externa los tsunamis el calentamiento global los divorcios la explosión demográfica y la ridiculez

III

la noche cae y no estoy a salvo
ni cogida de uñas al recuerdo del retozo sin guardas en tu colchón de sábanas limpias
la cabeza ya empieza a tenderme sus trampas
tengo un afán profundo por abandonar mi mediocridad

y es que los domingos uno siempre está solo.