Escada

Pa abuelita, desde este lado

Más que nada las escaleras, esas maneras inútiles de llegar a los terminales que supuran algún otro pretexto que no sea el cadáver… cuerpo-epidermis-casa-recipiente… más que nada moldes para alentar las alas, alar las palabras, las canciones, los recuerdos; hacer del polvo alguna cosa concreta que se salpique, no de llanto, nunca salina. Más que nada la intuición de olvidar la carne, enterrar la carne, saturar los ojos de la espera eufónica: esos ecos que remiten a voces que se acumulan en los oídos cuando se le cantan nanas y se acunan. Esos recuerdos de las faldas, las únicas túnicas que se hacen cama, cuando ya no quedan huecos para refugiarse. Más que nada re-frasear los nombres, claudicar las esquinas que remitan aquellos olores del polvo; desde el polvo decir que no existen adjetivos, que más que nada el verbo y alguno que otro latido es lo que nos mantiene carne…