151 recinto oeste

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Te cortas a más o menos dos dedos por encima de la muñeca derecha con la audacia de que te cogieron seis puntos sobre una ceja en secundaria y no le tienes miedo a nadie.

Me guiñas porque te has acostado con hombres aun más velludos que yo y sabes que ninguno de nosotros jamás podría usar suspensorios.

Sueltas una lágrima a la fuerza como prueba de que tus ojos todavía navegan en dulce.

Asumes bien tu pose de diva en declive y me exiges un plan de rescate pero mis medias de niño escucha están sucias.

Te recuerdo que entre clósets y gabinetes hay ingredientes para volar una embajada, que no tienes por qué ponerte tan dramática.

Entonces me haces señas para que me acerque y yo al paso repaso en mi cabeza las reglas para la negociación efectiva de rehenes.

Finalmente te aprieto la muñeca con fuerza y te guiño en venganza porque me he acostado con mujeres mucho más sanas que tú y cada una representaba una mayor amenaza con la navaja.

2 pensamientos sobre “151 recinto oeste”

  1. estos textos estan entre el morbo, la enfermedad y el amor. creo que se sigue cuajando ese motivo literario de la antiamada (como antiheroina) del ke hable en tu presentacion. me gusta mucho , guille, un abrzo

    pd. eso que escribí en el blog de la severina se lo dijo juan ramón jiménez a josé maría lima, lo ke kiere decir que me encantó el texto también. y, sí, no puedo evitar lo bucólico notredamesco,jiji, pq me tiene rodeada por tos laos, pero eso hace ke se escriban cosas raras ke nunca se escribirían en la Isla,

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