¿Seis pies bajo tierra?

Morirse es ya no ser, y me duele que sea eso. Me duele meditar en que alguna vez ya no seré. El pasado domingo HBO mostró el final de la serie Six Feet Under. Desde el inicio de la misma, hace cinco años, me llamó la atención que en cada episodio moría alguien. Era una mirada morbosa al final de la vida de gente a nuestro alrededor. Muertes honorables y muertes indignas; muertes apacibles y otras malditamente dolorosas. Una estampa que se me queda pintada en la piel de la memoria, aunque suene jocosa, es lo relatado por Naguib Mahfuz en su “Jardín de infancia”. Entonces ¿mi hermana va a morirse? ¿Y cuándo va a morirse? Cuando Dios quiera.

¿Que tal si Dios no quiere o no tiene nada que ver, y nos hemos creído siempre que sí, perpetuando un chisme que no se acaba de confirmar? Duele hoy, me duele. Saber que ya no seré en algún futuro cercano se me revuelca con el ADD y la paxil veinte miligramos. Saber que un día nada de esto existirá me atormenta. No tendré huesos, no respiraré, no me recordarán. No existiré ni para mí ni para otros, justo como el resto de la humanidad que hoy flota en el planeta.

¿Será morirse algo parecido a lo que dice Anderson Imbert? ¿Aquello de que “se dio cuenta de que acababa de morirse cuando vio que su propio cuerpo, como si no fuera el suyo sino el de un doble, se desplomaba sobre la silla”? ¿Nos habla él desde el “Fantasma” con algún tipo de sapiencia hipersensibilizada, o simplemente nos gusta ese cuento para perpetuar el silencio, el secreto a voces de que muy posiblemente nada es lo que creemos que es?

¿Me pasará como Ayub en Las mil y una noches? ¿Moriré cuando todavía no piense morirme? ¿Deberé negarme a este juego de muerte con algún acto contundente? ¿Cómo me niego? ¿Adelantándome? ¿Tomando la decisión yo y parando esta angustia hoy? Si decido no jugar el juego de morirme cuando me toca, ¿me estaré muriendo realmente cuando aún no me toca?

¡Me muero!, como en el “Más allá” de Quiroga.

2 pensamientos sobre “¿Seis pies bajo tierra?”

  1. Yo también sufrí el final de Six Fett Under, como sufrí el de Sex and the City, y más que ningún otro, el de Carnivale. HBO es una trampa maligna… Ya saben que el domingo que viene empieza Rome…?

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